Las principales críticas a la
inteligencia artificial tienen que ver con su capacidad de imitar por completo
a un ser humano. Estas críticas ignoran que ningún humano individual tiene
capacidad para resolver todo tipo de problemas, y autores como Howard
Gardner han propuesto que existen inteligencias múltiples. Un
sistema de inteligencia artificial debería resolver problemas. Por lo tanto es
fundamental en su diseño la delimitación de los tipos de problemas que resolverá
y las estrategias y algoritmos que utilizará para encontrar la solución.
En los humanos la capacidad de
resolver problemas tiene dos aspectos: los aspectos innatos y los aspectos
aprendidos. Los aspectos innatos permiten por ejemplo almacenar y recuperar
información en la memoria y
los aspectos aprendidos el saber resolver un problema matemático mediante el
algoritmo adecuado. Del mismo modo que un humano debe disponer de herramientas
que le permitan solucionar ciertos problemas, los sistemas artificiales deben
ser programados de modo tal que puedan resolver ciertos problemas.
Muchas personas consideran que
el test de Turing ha sido superado,
citando conversaciones en que al dialogar con un programa de inteligencia
artificial para chat no saben que hablan con un
programa. Sin embargo, esta situación no es equivalente a un test de Turing,
que requiere que el participante esté sobre aviso de la posibilidad de hablar
con una máquina.
Otros experimentos mentales como la Habitación china de John
Searle han mostrado cómo una máquina podría simular
pensamiento sin tener que tenerlo, pasando el test de Turing sin siquiera
entender lo que hace. Esto demostraría que la máquina en realidad no estápensando, ya
que actuar de acuerdo con un programa preestablecido sería suficiente. Si para
Turing el hecho de engañar a un ser humano que intenta evitar que le engañen es
muestra de una mente inteligente, Searle considera posible lograr dicho efecto
mediante reglas definidas a priori.
Uno de los mayores problemas en
sistemas de inteligencia artificial es la comunicación con el usuario. Este
obstáculo es debido a la ambigüedad del lenguaje, y apareció ya en los inicios
de los primeros sistemas
operativos informáticos. La capacidad de los humanos paracomunicarse entre
sí implica el conocimiento del lenguaje que utiliza el interlocutor. Para que
un humano pueda comunicarse con un sistema inteligente hay dos opciones: o bien
el humano aprende el lenguaje del sistema como si aprendiese a hablar cualquier
otro idioma distinto al nativo, o bien el sistema tiene la capacidad de
interpretar el mensaje del usuario en la lengua que el usuario utiliza.
Un humano durante toda su vida aprende
el vocabulario de su lengua nativa. Un humano interpreta los mensajes a pesar
de la polisemia de las palabras
utilizando el contexto para resolver ambigüedades. Sin embargo, debe conocer
los distintos significados para poder interpretar, y es por esto que lenguajes
especializados y técnicos son conocidos solamente por expertos en las
respectivas disciplinas. Un sistema de inteligencia artificial se enfrenta con
el mismo problema, la polisemia del lenguaje humano, su sintaxis poco
estructurada y los dialectos entre grupos.
Los desarrollos en inteligencia
artificial son mayores en los campos disciplinares en los que existe mayor
consenso entre especialistas. Un sistema experto es más probable de ser
programado en física o en medicina que en sociología o en psicología. Esto se
debe al problema del consenso entre especialistas en la definición de los
conceptos involucrados y en los procedimientos y técnicas a utilizar. Por
ejemplo, en física hay acuerdo sobre el concepto de velocidad y cómo
calcularla. Sin embargo, en psicología se discuten los conceptos, la etiología,
la psicopatología y cómo proceder ante cierto diagnóstico. Esto dificulta la
creación de sistemas inteligentes porque siempre habrá desacuerdo sobre lo que
se esperaría que el sistema haga. A pesar de esto hay grandes avances en el
diseño de sistemas expertos para el diagnóstico y toma de decisiones en el
ámbito médico y psiquiátrico (Adaraga Morales, Zaccagnini Sancho, 1994).
Al desarrollar un robot con
inteligencia artificial se debe tener cuidado con la autonomía,15 hay
que tener cuidado en no vincular el hecho de que el robot interaccione con
seres humanos a su grado de autonomía. Si la relación de los humanos con el
robot es de tipo maestro esclavo, y el papel de los humanos es dar órdenes y el
del robot obedecerlas, entonces sí cabe hablar de una limitación de la
autonomía del robot. Pero si la interacción de los humanos con el robot es de
igual a igual, entonces su presencia no tiene por qué estar asociada a
restricciones para que el robot pueda tomar sus propias decisiones.
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